¿Cómo evolucionará este derecho -natural- llamado LIBERTAD DE EXPRESIÓN en la era digital? Como CM de un portal que genera y recopila valoraciones acerca de un destino o lugar determinado, recibo todas las semanas mensajes donde se deja entrever un atentado contra este derecho.
El uso de internet como medio de comunicación se ha expandido explosiva e impetuosamente. Las empresas y los hoteles están percatándose de que está circulando información en internet acerca de los mismos que pueden afectar a su reputación; la respuesta a este descubrimiento es variado:
- Hay quien considera esta información como un guía útil para mejorar el servicio al cliente y se propone utilizar la crítica de forma positiva.
- Hay quien opta por amenazar a aquel que ha expresado su opinión acerca de su empresa, y no públicamente, claro. Este es el mensaje que he recibido ayer por la tarde, y os aseguro que recibo varios de estos todos los meses:
Hola Prisilla, te escribo para comentarte lo que me ha pasado con una opinión que he solicitado que me borren (es del hotel XXXX). Los dueños la han leído y se han ofendido mucho, aunque yo no cuento ninguna mentira ni escribo en todo ofensivo, pero han amenazado con denunciarme y he preferido pediros que la borréis y evitarme problemas mayores. Además esto es un pueblo pequeño, mi padre tiene un negocio aquí, mi marido también, y esta gente podría llegar a perjudicarles y eso sí que no lo quiero. Lo he comentado con el usuario administrador YYY y me dijo que te avisara a ti también. Espero que me la podáis borrar (ya he avisado en mantenimiento de la base de datos) y así quedarme tranquila. Muchas gracias
Sólo en este caso me gustaría reivindicar que no sólo es necesaria una normativa que aseguren unas reglas del juego más limpias y un control más eficiente de la reputación de las empresas, sino también una que asegure la libertad de opinión -digital-, que permita que alguien pueda opinar y expresar su opinión libremente, sin miedo a recibir amenazas y sin necesidad de firmar anóninamente.
